Una cápsula de mí y de mi trabajo

En el mundo de hoy en día, es vital encontrar satisfacción en uno mismo y evitar verse inmerso en la velocidad que nos rodea.

Es importante:

  • Crear recursos personales para enfrentarnos a la vida con optimismo.
  • Conocerse a uno mismo para encaminarse hacia la felicidad.
  • Buscar tranquilidad y bienestar.

Y tener cuidado de nuestra salud física, intelectual y emocional.

Porque salud también es:
• Poder conectar con nuestras emociones,
• Desprendernos de nuestros miedos
• Cambiar nuestra forma de funcionar ante las relaciones hacia los demás.

Soy Psicóloga colegiada 12126 en el Colegio de Psicología de Catalunya.

Tengo experiencia desde del año 2000 en el ámbito de la intervención psico-social con personas con inteligencia límite, discapacidad intelectual y trastornos mentales (Esquizofrenia, Trastorno Bipolar, Trastorno Límite de personalidad, etc.), drogodependencias y patología dual. Realizo funciones de acompañamiento, supervisión, fomento de la autonomía y seguimiento del tratamiento, tanto de las personas diagnosticadas como de sus familias.

Desde el año 2004, realizo terapias individuales de adultos y adolescentes dentro del ámbito clínico basándome en los fundamentos teóricos y metodológicos humanistas y psicodinámicos. Trabajo aspectos como la baja autoestima, la ansiedad, la depresión, el control de los impulsos, adicciones, etc.

He realizado charlas y talleres de formación psicoeducativa a padres y profesionales del ámbito social, donde trabajar aquellos aspectos que ayuden a la mejora y al crecimiento personal.

Formación en Salud Mental y Clínica Social, Psicología Forense (Jurídica), Acompañamiento Terapéutico.

Ofrezco:

  • Terapia presencial y online.
  • Terapia individual y familiar de adultos y adolescentes.

Consultáme cualquier duda.

NO ES CIERTO: Cuando aparece la Negación

Siguiendo con el hilo de mi anterior publicación donde introducía brevemente qué son los mecanismos de defensa, me propongo presentaros el más común: la negación.

Me gustaría corregir un aspecto que comenté en la anterior publicación. Los mecanismos de defensa no son construcciones del ello, del inconsciente, sino más bien son la estrategia que tiene nuestra consciencia (yo), para manejarse con todo aquello que proviene del inconsciente y que es difícil de soportar.

Hecha esta aclaración, veamos cómo y cuándo aparece la negación.

“Esto no me está pasando.”

La negación es un mecanismo de defensa de los más comunes y simples. Aparece cuando enfrentarse a determinados conflictos o realidades es difícil o insostenible. Por ejemplo, ante un suceso grave como cualquier tipo de pérdida: muerte de un familiar, enfermedad, despido, desahucio, etc.

De hecho, la negación aparece como la primera fase de los procesos de duelo. Nos suele costar aceptar que aquello o aquel/lla ya no está. Y negamos esta realidad objetiva. No queremos creer que aquello ha sucedido porque nos sentimos incapaces de afrontar la situación.

No se trata de rechazar la situación (“No quiero creer que me he quedado sin casa”), sino de la negación absoluta del hecho (“No me he quedado en la calle”). Es una protección que la persona considera que le puede ayudar pero que, en realidad, provoca un nudo que impide avanzar hacia el cambio. Nos hace permanecer en una situación en la que no creemos tener que hacer nada para cambiarla (porque nada ha sucedido). La persona que utiliza la negación no es consciente de ello, es una estrategia que aparece, a pesar de que no haya una intención evidente de negar la realidad.

La realidad existe. Nuestra tristeza, angustia o malestar están sobre la mesa, pero preferimos no verlos. Hacemos un uso peculiar de nuestra razón para mantener nuestros sentimientos tapados, a raya.

Usamos la negación no solo ante sucesos de nuestro alrededor que no queremos aceptar, sino que también podemos llegar a negar aspectos internos, de nuestro ser. El otro, que nos hace de espejo constantemente, no pone delante características nuestras. Por ejemplo, un amigo me dice que estoy enganchada al móvil, que no dejo de estar mirando constantemente la pantalla para comprobar si me ha llegado una notificación. Yo me enfado y le respondo que no es verdad, buscando argumentos que corroboren mi afirmación. Y los encuentro, o al menos, a mi me sirven para tranquilizarme y negar que tengo un problema.

El mecanismo de defensa de la negación suele ser habitual en personas con algún tipo de adicción o dependencia emocional.

“¿Cómo sé que estoy negando?”

En ocasiones, la negación cae por su propio peso, sobre todo cuando lo que negamos es un hecho externo. Más tarde o más temprano, es necesario aceptar la realidad. Pero no siempre es así. Los demás que nos rodean pueden ser un buen apoyo como promotores de cambio.

Cuando se trata de un hecho externo, hay que poder hacerlo público, compartirlo. De este modo, se pasa de la negación a la aceptación.

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Y cuando se trata de algún funcionamiento personal, interno, hemos de estar atentos a las señales de los demás. Esta tarea también resulta compleja. Por este motivo, cuando el afrontar puede ser doloroso y complicado y nos vemos carentes de recursos personales y sociales, es recomendable acudir a un profesional de la psicología que pueda acompañar y guiar el proceso.