¿ME QUIERO? SÍ, ME QUIERO: Taller sobre autoestima

LaClaveDeLaAutoestima

En ocasiones nos podemos sentir mal con nosotros mismos, creemos que no cumplimos nuestras expectativas, no nos gusta cómo nos vemos en el espejo, pensamos que no tenemos suficiente valor.

En esos momentos, estamos olvidando la relación con nuestra autoestima.

  • ¿Qué es?
  • ¿Cómo puedo relacionarme con ella?
  • ¿Cómo puedo trabajarla?

Os propongo un taller sobre autoestima. Es un taller introductorio, que pretende que los/as participantes se aproximen a este concepto muy utilizado en nuestro día a día, pero en ocasiones no dándole el espacio que se debiera.

¿Cuáles son los objetivos del taller?

  1. Conocer qué es la autoestima y cómo influye en nuestro día a día
  2. Conocer herramientas para descubrir el estado de nuestra autoestima
  3. Aproximarse al autoconocimiento
  4. Reflexionar sobre los recursos propios para reforzar la autoestima

¿Qué metodología utilizaremos?

El taller pretende ser práctico y participativo. A través de dinámicas grupales e individuales basadas en el juego, la comunicación y la interacción con el otro, nos podemos aproximar al conocimiento de cómo está nuestra autoestima y cómo podemos trabajar con ella.

  • Nº participantes: 12
  • Precio: 20€
  • Lugar: Psico-Rosselló. C/ Rosselló, 17, ent. 2ª Barcelona
  • Día y Horario: Sábado 11 de julio del 2015 de 10h a 13h

Si estás interesado/a, puedes ponerte en contacto conmigo a través del correo electrónico: aalcaraz@copc.cat o rellenando el formulario del link: http://goo.gl/forms/8MM1UMXj0V

Muchas gracias, y ¡a quererse!

Si pensáis que puede interesar a alguien, no dudéis en hacer difusión, os lo agradezco de antemano.

¡Es qué eres…! (es que soy). Proyectando en el otro.

Otro mecanismo de defensa: la Proyección.

De nuevo, el mundo de la psicología se acerca a otras ciencias para definir conceptos. Si en la sublimación aprovechábamos la química, en la proyección nos hacemos valer de un concepto físico-matemático para adentrarnos en un nuevo mecanismo de defensa.

Como en los otros mecanismos de defensa, el objetivo de la proyección es el de soportar ciertos aspectos inconscientes de nuestro propio ser. Y de nuevo, no siempre somos conscientes de que estamos proyectando.

La proyección ocurre cuando atribuimos a los demás virtudes o defectos propios, pero no reconocidos. El superyó sanciona pensamientos, sentimientos y deseos. A través de la proyección ocultamos de manera involuntaria nuestro mundo psíquico.

Como mecanismo de defensa es muy útil, favorece en ocasiones el autoengaño, que nos protege. Si proyectamos y ponemos en los demás aquello que nos disgusta, no somos capaces de aceptar que lo que nos disgusta es algo nuestro y de esta forma nos eximimos de responsabilidad. “Cómo no es mío, es del otro, no tengo que hacer nada con ello. Pero ¡qué insufrible es el otro!”

A pesar de que es algo común que realizamos con frecuencia, esconde un lado afilado, peligroso. Si bien preserva la autoimagen construida que nos da cierta estabilidad, un excesivo uso de la proyección puede alejarnos de lo que somos realmente, aparte de la injusticia de atribuir a los demás algo que objetivamente no tiene porqué ser cierto. Son atribuciones inconscientes y subjetivas pero es interesante darse cuenta que, por ejemplo, si pensamos que el otro nos odia, o que va de “enteradillo”, quizás sea al revés. Quizás sea que sentimos rabia hacia él porque se nos asemeja en algún aspecto.

Y el lado peligroso de la proyección es cuando se lleva al extremo y se convierte en paranoia. A pesar de que la paranoia se clasifica clásicamente como un síntoma de tipo psicótico, cada día nos encontramos más personas que viven con la angustia de sentirse perseguidos, juzgados, mirados.

Pero no siempre proyectamos aspectos negativos. También solemos atribuir sentimientos y sensaciones como la alegría o la felicidad. Somos más capaces de valorar un día fantástico cuando concuerda con nuestro estado de ánimo. Y así lo verbalizaremos. Seguro que si internamente estamos tristes, agobiados o desmotivados, no se nos ocurrirá decir “Qué día más alegre” por más que luzca un sol genial y corra una brisa fresca agradable. Lo subjetivo suele ganar.

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Para finalizar, me gustaría destacar la participación involuntaria del otro en el juego de la proyección. Sin el otro no tendría sentido. Esto me lleva a una reflexión muy antigua que me gusta rescatar para no olvidarla. La existencia del otro nos ayuda a construirnos y nos da pistas sobre nosotros mismos. Aprovechemos el contacto con los demás, la relaciones, para ejercitar nuestro autoconocimiento. Os dejo el link de un blog que inicié hace algún tiempo que habla sobre este tema.

Y como siempre, invito a comentarios, reflexiones, opiniones y sugerencias.

La mente según Freud (o según una estudiante de Psicología)

Año 1997. Cuatro compañeras de la universidad, se unían para llevar a cabo un trabajo de la asignatura Historia de la Psicología. Lo que nos encomendaron consistía en escoger un autor y exponer delante de la clase sus bases teóricas.

Quizás era una manera del profesorado de ahorrarse la explicación de esos autores escogidos, pero nos enfrascamos con ilusión a este reto intelectual. Escogimos a Sigmund Freud, al que entonces venerábamos y al que todavía en la actualidad, dos de esas cuatro compañeras y yo, que seguimos siendo amigas, llamamos familiarmente como el “abuelo”.

Pretendíamos ser originales. Hablar ante tus compañeros, recitando las bases de las teorías del psicoanálisis, podía convertirse en un auténtico tostón. Así que maquinamos de qué manera podíamos defender nuestro trabajo. Fruto de esas horas en el bar de la universidad, de encuentros en casa de alguna con todo el despliegue de apuntes sobre mesa, sofá y suelo, se nos ocurrieron varias cosas, cada cual más ingeniosa.

Entre ellas, pensamos en explicar en forma de historieta el concepto de mente o psique de Freud. Y creamos un cómic. A pesar de que no era un cómic de gran talento ilustrativo, sí que contenía los conceptos básicos que debíamos explicar de Freud. Creo recordar que la profesora y la clase quedaron encantadas. Sobre todo, porque nadie esperaba el cómic y los otros elementos que utilizamos para explicar el entramado del mundo inconsciente.

Hace unos meses, recuperé los bocetos del cómic que expusimos en clase. Me hizo mucha ilusión reencontrarme con ellos. Y por este motivo, creo que puede ser gracioso o cuanto menos, entrañable, mostrar lo que entonces, con menos de 20 años y soñando con llegar a ser psicóloga, plasmaba en cuatro garabatos.

Aquí los comparto. Espero que les haga esbozar al menos una sonrisa.

“En el consciente las ideas fluyen sin cesar, mientras que el incosnciente permanece oculto, tranquilo. De repente hay un impulso que fuerza al inconsciente y hace que una determinada huella mnémica, junto con una pulsión, salga del inconsciente.

La huella ménima (gracias a la pulsión) debe superar la barrera de represión, si quiere llegar al consciente. Una idea sale del consciente y contacta con la huella mnémica (y la pulsión), ayudándola en su camino hacia la conciencia”

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“Pero la huella mnémica, ahora idea porque se haya en el consciente, no es beneficiosa para él. Así que la barrera de represión la recoge de la conciencia, separándola de la idea que le había ayudado a ser consciente. Y la devuelve al inconsciente, de donde provenía. Y permanece allí, hasta que un nuevo impulso (o instinto) haga al inconsciente mover una pulsiónque se conbierta en motor de la huella mnémica.”

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¿Hacia donde diriges tu energía prohibida? La sublimación

Siguiendo el hilo de las anteriores entradas del blog sobre los mecanismos de defensa, después de la negación, me he decidido continuar con la sublimación.

Esta palabra proviene del mundo de la química y en este campo científico se utiliza para denominar el proceso por el cuál un cuerpo sólido se convierte en gaseoso sin pasar por el estado líquido. Cuando hablamos de sublimar algo, también significa enlatecer, engrandecer, exaltar.

Freud tomó este concepto y lo trasladó al mundo del psicoanálisis. El funcionamiento psíquico se nutre de motores pulsionales de carácter inconsciente. Son impulsos, en ocasiones, de contenido poco aceptable por la sociedad y es por ello, que la persona debe protegerse de tales manifestaciones. ¡No podemos mostrar nuestra impulsividad en cualquier contexto!

Es decir, Freud llamaba sublimación al traslado de esa energía pulsional que provenía de un deseo inconsciente, en una actividad valorada y aceptada socialmente.

Aspectos como la sexualidad o la agresividad, a pesar de formar parte del ser humano, han sido censurados socialmente. Su expresión pública no siempre es aceptada. Algunas personas canalizan esos impulsos a través de actividades como las creaciones artísticas, el deporte o el desarrollo intelectual. Toda esa energía interna brolla de forma creativa y sin perjuicio de la persona que la posee.

La sublimación en sí, puede ser algo positivo, es una estrategia interesante que hace que aquello que, al mostrarse sería mal visto, se pueda canalizar hacia otro fin. Un ejemplo de sublimación bastante evidente sería Dalí. De sus cuadros emergen sexualidades imposibles o subversivas que se transforman en algo hermosos, inquietante o fascinante. A través del surrealismo se podía dar rienda suelta  y haciendo consciente toda aquella locura que invadía su mente.

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A pesar de ello, hay que vigilar con la sublimación. Cuando la manera en que se decide utilizar toda esa impulsividad reprimida se convierte en una obsesión, en algo tremendamente necesario, nos hace sentirnos encarcelados en esa actividad. Por ejemplo, un genio estudioso que se dedica con ahínco y solamente a investigar, a aprender o a descubrir puede estar descuidando otras necesidades vitales que nos ocasionan bienestar. Su focalización en esta actividad deviene una obsesión y un darle la espalda a otras esferas vitales que nos pueden proporcionar placer. Un placer permitido socialmente, un placer que no nos hemos de negar.

Así pues, de nuevo, observamos que los mecanismos de defensa cumplen una misión. Y al igual que la negación, la sublimación nos puede ser útil, ¿por qué no? Pero observamos que tarde o temprano, nos es insuficiente para encontrar un equilibrio que nos asegure un cierto bienestar emocional.

Una cápsula de mí y de mi trabajo

En el mundo de hoy en día, es vital encontrar satisfacción en uno mismo y evitar verse inmerso en la velocidad que nos rodea.

Es importante:

  • Crear recursos personales para enfrentarnos a la vida con optimismo.
  • Conocerse a uno mismo para encaminarse hacia la felicidad.
  • Buscar tranquilidad y bienestar.

Y tener cuidado de nuestra salud física, intelectual y emocional.

Porque salud también es:
• Poder conectar con nuestras emociones,
• Desprendernos de nuestros miedos
• Cambiar nuestra forma de funcionar ante las relaciones hacia los demás.

Soy Psicóloga colegiada 12126 en el Colegio de Psicología de Catalunya.

Tengo experiencia desde del año 2000 en el ámbito de la intervención psico-social con personas con inteligencia límite, discapacidad intelectual y trastornos mentales (Esquizofrenia, Trastorno Bipolar, Trastorno Límite de personalidad, etc.), drogodependencias y patología dual. Realizo funciones de acompañamiento, supervisión, fomento de la autonomía y seguimiento del tratamiento, tanto de las personas diagnosticadas como de sus familias.

Desde el año 2004, realizo terapias individuales de adultos y adolescentes dentro del ámbito clínico basándome en los fundamentos teóricos y metodológicos humanistas y psicodinámicos. Trabajo aspectos como la baja autoestima, la ansiedad, la depresión, el control de los impulsos, adicciones, etc.

He realizado charlas y talleres de formación psicoeducativa a padres y profesionales del ámbito social, donde trabajar aquellos aspectos que ayuden a la mejora y al crecimiento personal.

Formación en Salud Mental y Clínica Social, Psicología Forense (Jurídica), Acompañamiento Terapéutico.

Ofrezco:

  • Terapia presencial y online.
  • Terapia individual y familiar de adultos y adolescentes.

Consultáme cualquier duda.

NO ES CIERTO: Cuando aparece la Negación

Siguiendo con el hilo de mi anterior publicación donde introducía brevemente qué son los mecanismos de defensa, me propongo presentaros el más común: la negación.

Me gustaría corregir un aspecto que comenté en la anterior publicación. Los mecanismos de defensa no son construcciones del ello, del inconsciente, sino más bien son la estrategia que tiene nuestra consciencia (yo), para manejarse con todo aquello que proviene del inconsciente y que es difícil de soportar.

Hecha esta aclaración, veamos cómo y cuándo aparece la negación.

“Esto no me está pasando.”

La negación es un mecanismo de defensa de los más comunes y simples. Aparece cuando enfrentarse a determinados conflictos o realidades es difícil o insostenible. Por ejemplo, ante un suceso grave como cualquier tipo de pérdida: muerte de un familiar, enfermedad, despido, desahucio, etc.

De hecho, la negación aparece como la primera fase de los procesos de duelo. Nos suele costar aceptar que aquello o aquel/lla ya no está. Y negamos esta realidad objetiva. No queremos creer que aquello ha sucedido porque nos sentimos incapaces de afrontar la situación.

No se trata de rechazar la situación (“No quiero creer que me he quedado sin casa”), sino de la negación absoluta del hecho (“No me he quedado en la calle”). Es una protección que la persona considera que le puede ayudar pero que, en realidad, provoca un nudo que impide avanzar hacia el cambio. Nos hace permanecer en una situación en la que no creemos tener que hacer nada para cambiarla (porque nada ha sucedido). La persona que utiliza la negación no es consciente de ello, es una estrategia que aparece, a pesar de que no haya una intención evidente de negar la realidad.

La realidad existe. Nuestra tristeza, angustia o malestar están sobre la mesa, pero preferimos no verlos. Hacemos un uso peculiar de nuestra razón para mantener nuestros sentimientos tapados, a raya.

Usamos la negación no solo ante sucesos de nuestro alrededor que no queremos aceptar, sino que también podemos llegar a negar aspectos internos, de nuestro ser. El otro, que nos hace de espejo constantemente, no pone delante características nuestras. Por ejemplo, un amigo me dice que estoy enganchada al móvil, que no dejo de estar mirando constantemente la pantalla para comprobar si me ha llegado una notificación. Yo me enfado y le respondo que no es verdad, buscando argumentos que corroboren mi afirmación. Y los encuentro, o al menos, a mi me sirven para tranquilizarme y negar que tengo un problema.

El mecanismo de defensa de la negación suele ser habitual en personas con algún tipo de adicción o dependencia emocional.

“¿Cómo sé que estoy negando?”

En ocasiones, la negación cae por su propio peso, sobre todo cuando lo que negamos es un hecho externo. Más tarde o más temprano, es necesario aceptar la realidad. Pero no siempre es así. Los demás que nos rodean pueden ser un buen apoyo como promotores de cambio.

Cuando se trata de un hecho externo, hay que poder hacerlo público, compartirlo. De este modo, se pasa de la negación a la aceptación.

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Y cuando se trata de algún funcionamiento personal, interno, hemos de estar atentos a las señales de los demás. Esta tarea también resulta compleja. Por este motivo, cuando el afrontar puede ser doloroso y complicado y nos vemos carentes de recursos personales y sociales, es recomendable acudir a un profesional de la psicología que pueda acompañar y guiar el proceso.

Cuando nos defendemos…

Con esta entrada pretendo iniciar una serie de entradas que traten sobre los mecanismos de defensa.

En mi práctica profesional y en la interacción con el mundo, he podido observar como hay múltiples situaciones que generan cierta angustia y un malestar insoportable. Ante esto, el incosnciente, que es muy sabio, habla; pero utiliza el lenguaje de los mecanismos de defensa.

El significado de defensa en el mundo de la psicología (y en concreto, del psicoanálisis), no dista mucho del significado común. La defensa es una de las fuerzas instintivas más fundamentales en el enfrentamiento con el mundo exterior, en respuesta a lo que experimentamos como amenaza. El modo en el que nos defendemos de esa amenaza es el mecanismo de defensa que nuestro inconsciente ha construido.

La defensa es pulsional, actuadora. Y pretende reducir el posible desequilibrio que prevee el inconsciente y que hace peligrar la integridad de la persona. La vida tiene situaciones en las que sentimos perder el control de alguna parte de nuestro ser y es cuando acudimos a los mecanismos de defensa. Estos mecanismos nos ayudan adaptarnos socialmente y a contactar con el exterior.

El término fue acuñado por S. Freud en 1894 y su hija Anna, posteriormente, elaboró un listado con los mecanismos de defensa más comunes.

A pesar que la definición puede dar a entender que aparece en personas que presentan alguna patología mental o emocional, lo cierto es que nadie escapa de su uso. Según S. Freud, nuestra psique (aquello que ocurre en nuestra mente) está formada por tres estamentos: yo, superyo y ello. Este aparato psíquico mantiene un equilibrio donde cada estamento tiene su función.

El Yo deviene un mediador racional entre las expectativas del superyo y las presiones que el ello ejerce para obtener gratificación.

El Superyo es la conciencia, es la racionalización, el recuerdo del deber moral. Y el ello es el depositario de los impulsos y de la búsqueda de los estímulos básicos.

Para hacer una caricatura básica y sencilla de este aparato psíquico os pondré un ejemplo. Seguro que tenéis en mente esa imagen de una persona (yo) con un ángel (superyo) en un hombro y un demonio (ello) en el otro. Pues esa pugna que mantiene la persona es la típica situación en la que al final, acaba utilizando un mencanismo de defensa para salir del paso de manera airosa. imagen_4339

¿Cuántas veces nos apetecía hacer algo (una locura) pero nos hemos reprimido? ¿Cuantas veces nos hemos arrepentido de no haberlo hecho? El ello golpea, arrasa con fuerza, pero el superyo le planta un muro contenedor para que no desborde (en ocasiones, tan contenedor que impide que fluya).

Y para ir abriendo boca y porque creo que si explico algún ejemplo de mencanismo de defensa el concepto quedará más claro, os emplazo a la siguiente entrada del blog donde intentaré acercaros al concepto de negación. Es uno de los mecanismos de defensa más habituales.

Como siempre os invito a que dejéis comentarios, preguntas, reflexiones o sugerencias.